Esta tarde hemos celebrado en la Universitat Jaume I el  evento de conmemoración del Social Media Day en Castellón (#smdaycs), un encuentro que ha permitido reunir a siete personas para ofrecer distintas visiones de nuestro trabajo en redes sociales y de la que creo que se pueden extraer algunas primeras conclusiones muy interesantes. La primera es que gracias a los medios sociales (y al espíritu colaborativo que han inculcado en la nueva cultura) se puede organizar un gran evento (siete ponentes, una decena de colaboradores, más de cien personas de público, una veintena de marcas e instituciones involucradas) con apenas tiempo y a un coste muy bajo. Para mí, que aunque aparecía en la organización me he dedicado sobre todo a colaborar con Benet María y Alvaro Verdoy, que son quienes tuvieron la idea y han llevado la iniciativa, la propia jornada ha sido la mejor demostración de las enormes posibilidades que brindan los medios sociales para comunicar, pero también para organizar, una actividad como ésta. Y sé lo que digo, porque he organizado ya muchos encuentros y sé lo que cuestan de preparar y de difundir. Aunque también hay que advertir que en este caso, y dada la temática, el público natural estaba precisamente en los medios sociales y además es un perfil de personas ávidas de este tipo de encuentros.

A partir de ahí, la segunda gran conclusión es que somos absolutamente bipolares (on y off line): por un lado necesitamos desvirtualizarnos y de ahí el éxito de público de actos como el de esta tarde-noche, en el que la comunidad de usuarios tiene ganas de interactuar en persona, pero al mismo tiempo estamos tan acostumbrados a interactuar con nuestros interfaces de acceso a los medios sociales, que no podemos desengancharnos ni un momento de nuestros dispositivos, como se muestra en la magnífica foto de Pau Bellido, también colaborador del evento junto con sus compañeros de ACF Fotografía. Todo ello me lleva a pensar que de cara a la celebración del próximo Social Media Day es necesario que la pantalla con el seguimiento del #smdaycs se visualice mejor (nos hemos perdido tweets estupendos como el de hec_toret: “los atrás silencio o a casa a cenar, oñio!”), y que haya más tiempo para el picoteo y la interacción personal. (Además de algún otro tema de logística que cabrá mejorar, como el micrófono o los toldos).

Y la tercera gran conclusión para mí es que en este campo de la comunicación todavía no hay grandes verdades y que estamos todos aprendiendo, cada uno desde su experiencia particular, que es la que está aportando el conocimiento real. Por ello, me permito recoger aquí, a modo de resumen apresurado (en diez minutos los ponentes apenas hemos podido apuntar todo lo que querríamos decir), algunas frases que sintetizan lo que al menos yo he aprendido:

-Ignacio Sainz de Baranda, de Innova Advanced Consulting, nos ha enseñado que es prácticamente imposible separar nuestro perfil profesional del personal en las redes sociales y que por tanto debemos tenerlo en cuenta siempre para evitar que determinadas prácticas perjudiquen nuestra marca personal.

-Yolanda García, de Aquarama, nos ha demostrado cómo los clientes son quienes mejor nos ofrecen una visión de nuestras fortalezas de marca y de aquellos elementos en los que podemos pivotar la comunicación para que, como en una palanca, se multipliquen sus efectos. En su caso, las sensaciones se concretan en el placer del gofre de chocolate, pero la anécdota es todo un ejemplo de cómo deben escuchar las marcas.

-José Antonio Torres, de Alcalatén Cerámicas, ha puesto de manifiesto que lo importante no es que la comunidad de seguidores sea grande, sino que se corresponda con el público que te interesa y la fidelices, para lo cual no sólo debes usar las redes sociales, sino también otros medios 2.0, que en ocasiones son magníficos repositorios para visualizar los productos y la marca.

-Carlos Pérez, de La Agencia, ha puesto de manifiesto la importancia del briefing en la comunicación y de su necesaria adaptación al entorno 2.0, en el que las empresas no deben estar porque sí, sino de acuerdo a unos objetivos claros y definidos previamente.

-Iban Borrás, de Ziudad.com, nos ha mostrado su herramienta de participación ciudadana y ha evidenciado lo lejos que está todavía la clase política en general de los nuevos medios sociales, a los que ven como un enemigo cuando podrían ser su mejor aliado para la gestión.

-Jesús Gallent, de Lecturalia, además de hacer una estupenda exhibición de cómo hablar en público, nos ha enseñado que en los 2.0 no han cambiado tantas cosas con respecto a cómo funcionaban las cosas antes, y que en gran parte lo que tenemos que hacer es aplicar sentido común, criterios claro y trabajo bien hecho pensando en los intereses de a quién nos dirigimos.

-David Camarero, de Acampada Castellón, nos ha mostrado todas las posibilidades de las redes sociales en la comunicación ciudadana y política, y también que se han de cuestionar las propias redes sociales y buscar alternativas como la red N-1.

-Por mi parte, he expuesto la actividad de la Universitat Jaume I en las principales redes sociales y he compartido nuestra experiencia de que hay que elegir las plataformas en función del público y de que nos debe preocupar más la calidad de los usuarios que el número o la cantidad de los mismos, ya que, frente a otros canales, en los medios sociales lo importante no es el tráfico sino la interacción. También que los canales de se han de complementar entre sí y también con los demás medios que gestionemos tanto en Internet como fuera de ella.

-Por último, gracias a las preguntas del público, hemos aprendido que es necesario que haya un círculo de comunicación que parta de la comunicación interna en todo proceso de gestión de una presencia en medios sociales y que la medición por el retorno de la inversión en estas plataformas es tan compleja como en otras acciones de comunicación de producto, pero que la mejor respuesta son los ingresos o beneficios netos que la compañía pueda imputar a estar en estas plataformas.

En definitiva, una estupenda tarde de verano en el Jardí dels Sentits de la Universitat Jaume I, donde nuestro Árbol de la Sabiduría se ha convertido en un  testigo de excepción de un intercambio de experiencias que nos ha permitido acercarnos algo más al conocimiento del nuevo fenómeno de los medios sociales.