El acuerdo entre Google y Verizon por el que se anuncia una Internet a doble velocidad (una más lenta, con menos servicios y gratuita, frente a otra de más velocidad, móvil y con mayores servicios, pero de pago), no es más que un nuevo ejemplo de la tendencia inexorable hacia la que camina la Red. Recientemente, Hootsuite ha lanzado su modelo de negocio freemium, mientras que Slideshare ha hecho lo propio a través de un nuevo sistema de suscripciones. Así, el modelo freemium, que es una mezcla de las palabras inglesas free (gratis) y premium (con premio), se está extendiendo cada vez entre todo tipo de empresas de servicio en Internet, dibujando así no ya una Red a dos velocidades, sino sobre todo una Red con dos mundos: el rico, capaz de pagar servicios mejores, y el pobre, que accederá a los sitios gratuitos que intentarán financiarse a través de la publicidad. La situación no es más que una evolución natural del buy pills online without prescription modelo capitalista a Internet y no debería llevar a nadie a rasgarse las vestiduras. Al fin y al cabo, en el mundo real se dan no sólo esas dos diferencias, sino incluso mayores. El problema es que mientras en el mundo físico se ha consolidado ya toda una serie de servicios gratuitos públicos (asumidos por los Estados), como la educación o la sanidad, en Internet todavía falta que se genere esa cultura. Y es que los Estados deberán velar por garantizar un mínimo acceso común a la cultura y al saber de Internet, y a sus servicios, o en su defecto la fractura entre los dos mundos de Internet será insalvable.