Amazon, la mayor librería de Internet, ha mantenido una fuerte apuesta en los últimos años por liderar en exclusiva el mercado de los libros electrónicos, para lo cual desarrolló su propio lector, el Kindle, un dispositivo capaz de leer otros formatos pero que estaba diseñado sobre todo para la lectura de archivos Kindle Books. La irrupción del iPad de Apple ha obligado a Amazon a modificar su estrategia, forzando una sustancial rebaja en el precio de su dispositivo Kindle, pero que aún así no ha sido suficiente para mitigar la caída de ventas frente al éxito sin igual de la tableta de Apple. Superada por estas cifras, Amazon no ha tenido más remedio que claudicar y abrir su software de lectura a todo tipo de plataformas, empezando por el PC y siguiendo por el propio iPad. Al fin Amazon ha comprendido que su negocio es vender libros y que en cuantos más dispositivos pueda hacerlo, mejor. En cuanto al Kindle como dispositivo de lectura, lo cierto es que este libro electrónico presenta ciertas ventajas respecto a otros modelos igualmente basados en la tinta electrónica, en especial por incluir una tarjeta 3G de acceso a Internet gratuito. Sin embargo, comparado con la tableta de Apple, como tuve ocasión de tenerlos frente a frente el pasado viernes, el Kindle pierde por goleada: el iPad goza de las ventajas del color, es más rápido en el refresco de páginas, el interface de pantalla táctil es mucho más intuitivo y, Amoxil sobre todo, es mucho más que un lector de libros electrónicos, con prácticamente todas las posibilidades que un portátil. El Kindle, por su parte, es más ligero que el iPad y, naturalmente, presenta todas las ventajas de la tinta electrónica, con lo que no cansa la vista y puede leerse incluso con alta luminosidad ambiental. Con todo, tras el camino abierto por iPad el futuro del Kindle creo que está seriamente comprometido. ¿Qué te parece? ¿Quién crees que ganará la batalla por la lectura digital, los dispositivos de tinta electrónica o las tabletas retroiluminadas?